Una perfecta jornada festiva entre el cantante y su público, nueva demostración de un romance eterno.
 
 
Veinticinco años atrás, desde su “Rancho El Ñato” natal, el Chaqueño Palavecino no se imaginaba lo que la vida tenía preparado para él. Atrás quedaron sus primeros trabajos, los cuales tuvo que aprender desde chico; desde lustrabotas, “vendedor de agua” (en aquellos lugares en donde el agua era uno de los tesoros más preciados, especialmente en comunidades aborígenes), pasando por trabajos como el de cargar leñas, cavar pozos, vender empanadas, entre otros tantos oficios que lo ayudaron a valerse en la vida.
 
Conocida es su labor como chofer de
colectivos, con ella recorrió caminos, pueblos, parajes que ni figuran en los mapas y conoció los más ricos paisajes de nuestro país. Hoy en día, esos mismos paisajes que lo vieron pasar lo tienen como invitado especial en cada una de sus fiestas populares. Es que El Chaqueño es pueblo, es fiesta, es celebración.
 
Algunos pocos desconocen sus primeros pasos con la música, algunos pocos porque él se encarga siempre de levantar su bandera salteña y hacer conocer su amor por sus orígenes. Algún desprevenido puede preguntarse por este personaje tan representativo de nuestro folclore, pero le basta encontrárselo en persona, en algún festival, observar su vestimenta (que conserva cada uno de los detalles gauchescos más ancestrales) y escucharlo hablar con pasión de su Chaco natal. Sus canciones hablan de ese paisaje, de su gente, de sus costumbres. Hablan de Oscar Esperanza Palavecino que lleva 25 años en el camino de la música.
 
Y todo este bagaje de cuarto de siglo estuvo resumido anoche, en su paso por la ciudad de Santa Fe.
 
ATE Casa España lo tuvo como anfitrión de una jornada cálida e íntima. A sala llena como si fuera un gran patio de aquellos de pueblo, en donde corre la música, la charla y el tiempo parece escaparse de las manos, Palavecino recibió a los invitados que llegaron a la fiesta desde distintos puntos de nuestra provincia y hasta de provincias vecinas.
 
Recorrió su discografía con temas que generaron distintos climas en la platea, desde lo romántico, pasando por lo picaresco y lo festivo. Las declaraciones de sus fanáticas irrumpían en medio de sus canciones expresando la nada secreta admiración. Flores, cartas y otras demostraciones de cariño hicieron sonreír al salteño que no se les achicaba en ningún momento y respondía con bromas.
 
Silvia Mugica